jueves, 27 de mayo de 2010

Historia de Suecia

Historia de Suecia
Hace 14.000 años, toda la Suecia actual estaba cubierta de hielo.
Al irse retirando paulatinamente los glaciares, el ser humano siguió
su rastro, y el primer lugar de residencia conocido, encontrado en
el sur de Suecia, data de unos 12.000 años antes de Cristo.
Publicado por el Instituto Sueco
Abril del 2007 DI 106 f
En www.sweden.se encontrará más
hojas informativas en varios idiomas.
Hoja informativa
Del período entre los años 8.000 a 6.000
a.C. se puede hacer constar que el país en
su conjunto comenzó a ser poblado por tribus
que vivían de la caza y de la pesca, y
que utilizaban herramientas sencillas de
piedra. La llamada Edad de Piedra, en la
que se perfeccionaron esas herramientas y
de la que se están encontrando hábitats y
tumbas en número cada vez mayor, suele
considerarse que abarca hasta el año 1.800
a.C., aproximadamente, que fue cuando
comenzó la Edad del Bronce (1.800–500
a.C.) en los países nórdicos. Esa Edad recibe
su nombre de las armas y objetos de
culto que caracterizan los hallazgos pertenecientes
a ella, aunque las herramientas de
piedra siguieran imprimiendo su carácter a
la vida cotidiana. En los países nórdicos,
especialmente en Dinamarca pero también
en Suecia, ese último período se caracterizó
por una alta cultura, reflejada, entre otras
cosas, en los ricos hallazgos de tumbas. Del
siglo VI a.C. los descubrimientos son más
raros, al mismo tiempo que el uso del hierro
comenzó a generalizarse. Durante la llamada
Alta Edad del Hierro –del siglo VI a.C.
al V d.C.–, en el período de migración de
los pueblos –entre los años 400 y 550–, así
como después, durante la llamada Edad de
Vendel –del 550 al 800– que debe su nombre
a las magníficas tumbas en forma de
embarcación halladas en el lugar del mismo
nombre en la región de Uppland, la población
de Suecia se hizo sedentaria, a raíz
de lo cual la agricultura pasó a constituir
la base de la actividad económica y de la
sociedad.
La era de los vikingos y el comienzo
de la cristiandad
La era de los vikingos, del siglo IX a mediados
del XI, se caracterizó por una fuerte
expansión orientada, por lo que atañe a
Suecia, hacia el Este, con incursiones que
fueron una mezcla de correrías de pillaje y
expediciones comerciales a lo largo de las
costas del Báltico y de los ríos, muy tierra
adentro de la Rusia actual, en la que los
vikingos suecos fundaron estaciones comerciales
y dominios efímeros como el de
Rurik en Novgorod. En esas correrías, los
vikingos suecos llegaron hasta los mares
Negro y Caspio, donde establecieron relaciones
comerciales con Bizancio y con
los imperios árabes. Al mismo tiempo, las
misiones cristianas llegaron a Suecia con
Ansgar, procedente del imperio carolingio
en el siglo IX. Fue ya entrado el siglo XI
cuando Suecia quedó cristianizada, subsistiendo
no obstante el paganismo de la antigua
mitología nórdica hasta bien avanzado
ya el siglo XII. Suecia tuvo su primer arzobispo
propio en 1164. En los siglos XII y
XIII siguió también la expansión sueca
hacia el Este, quedando incorporada Finlandia
al imperio sueco a raíz de varias
campañas guerreras.
La fundación del reino
Los distintos territorios, que anteriormente
habían sido unidades independientes, se
unificaron hacia el año 1000, teniendo
como centros, por una parte, las regiones de
Västergötland y Östergötland y, por otra
parte, la zona del lago Mälaren, con Uppland
como núcleo central. Desde mediados
del siglo XII se dio una dura lucha por el
poder secular de aquel imperio entre las
casas de Sverker y de Erik, que se alternaron
en el poder real entre 1160 y 1250.
Aún en aquella época, los diversos territorios
siguieron siendo, no obstante, unidades
administrativas, con sus propios tribunales
(ting), sus jueces y sus leyes. Sólo en la
segunda mitad del siglo XIII llegó a conseguir
el rey una mayor influencia, pudiendo,
con el surgimiento de fortalezas reales y
la introducción de una administración provincial,
defender en serio los intereses del
poder central y aplicar leyes y ordenanzas

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